
Independiente volvió a aprovecharse del pobre Racing, algo que ya es costumbre, y lo derrotó con suma autoridad en su estadio por 2-1, con dos goles de Darío Gandín. Damián Ledesma descontó y le puso misterio al partido, pero papá es papá y la historia manda…
El primer tiempo de Independiente fue estupendo, pese a que en los últimos diez minutos la pasó mal. El equipo de Américo Gallego salió a jugar el clásico con mucho ímpetu y se llevó por delante a un Racing limitado, preparado más para destruir que para generar. Toques, relevos, triangulaciones, goles y actitud, algo de lo que ofreció el Rojo en la etapa inicial.
La historia comenzó de la mejor manera para los del Tolo. Cuando iban apenas tres minutos, mientras Independiente tenía el balón y lo hacía circular, Walter Busse desbordó, envió un centro que Andrés Silvera dejó pasar y Darío Gandín, a lo goleador, conectó desde dentro del área y batió a Jorge de Olivera, anotando el festejadísimo 1-0.
El tanto, lejos de aquietar a Independiente, lo envalentonó, y desde los pies de los incansables Ignacio Piatti y Busse, más el criterio de Walter Acevedo, las chances no cesaron: primero lo tuvo el Cuqui, de cabeza, tras otro centro de Busse, y luego llegaría la jugada que decantaría en el segundo gol.
Lucas Mareque, de altísimo rendimiento, recuperó una pelota y se mandó, remató, el balón rebotó en un rival pero el lateral no se quedó: jugó una pared con uno de sus compañeros y Lucas Aveldaño le cometió penal. El Chipi, dueño de los tiros desde los 12 pasos desde la partida de Montenegro, la puso abajo, en el palo izquierdo de un De Olivera que casi la saca, y marcó el 2-0.
A partir de allí, el trámite cambió de tesitura. Al verse en desventaja, Racing empezó a ir e Independiente a tener espacios para liquidarlo de contra. Sin embargo, el Rojo no estuvo preciso en los últimos metros y desperdició tres chances netas en las que tenía superioridad numérica. Demasiado perdonó el Rojo y pudo pagarlo más tarde.
Y ahí se empezó a sufrir. Con pelotas paradas, Racing comenzó a acorralar a Independiente desde los 35 y lo tuvo un par de veces, pero la fortuna estuvo del lado del Diablo y los primeros 45 minutos finalizaron con el importantísimo 2-0, que pudo haber sido 4-0 por momentos, o 2-1 sobre el cierre.
En el complemento, lo peor pasó: Damián Ledesma, sí, el ex Independiente, descontó de cabeza apenas a los 3 minutos y cambió todo, ya que Racing, con todas sus limitaciones a cuestas y a puro pelotazo, se fue con todo en busca de la igualdad y lo acorraló al Rojo contra su propio arco. Y se hizo difícil…
Lo tuvo un par de veces Racing, la más clara en la cabeza de Aveldaño, quien absolutamente solo, cabeceó por encima del travesaño una palomita que paralizó los corazones rojos. Pero no hubo caso para la Academia, que otra vez se tuvo que bancar el festejo de su papá, que se llevó tres puntos de oro del Cilindro y sueña, por qué no, con pelear bien arriba.
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